domingo, 17 de enero de 2010

Leyendas de Los Teques

Los locos gritan de noche en la Plaza Guaicaipuro

Antes de crearse la plaza Guaicaipuro, funcionaba allí un manicomio, por lo que el sitio se ha vuelto la zona de encuentro de seres del más allá, quienes regresan a media noche para resguardar y mantener viva la historia de Los Teques.

En una noche fría cuando el reloj marcaba 10:50 pm, el historiador Chito Aguilar, junto a su hermana Carolina, y otros compañeros Tomás, Gabriela, Ernesto, y Juan decidieron comprobar si era o no cierto que aparecían los fantasmas en el lugar en la hora nona (11:00 pm a 12:00 am) tal y como lo aseguraban unos obreros que ya habían oído los gemidos fantasmales.

Al llegar al sitio y luego de esperar alrededor de 20 minutos, Carolina se quedó inmóvil, sin pronunciar palabra alguna, y mirando hacia una esquina de la plaza, todos curiosos observaron rápidamente lo mismo que ella, fantasmas que daban intensos y escalofriantes gemidos como si sufrieran un fuerte dolor físico. Luego de haber corrido despavoridos por el gran susto, todos definieron las características de algunos fantasmas, llegando a la conclusión de que vieron al tequeño José Félix Yánez, el descabezado, quien murió luego de que su hermano en un ataque de ira le quitara la cabeza por haber dejado a la familia en la ruina, también observaron a Ezequiel Lucero, un hombre con una carreta, pues era conocido por todos como el carretero de la vuelta al rincón porque allí habitaba, y el tercer fantasma que vieron fue al caballero de la noche, un hombre quien cabalgaba un hermoso caballo negro.

Ruidos y lamentos se escuchan en Carrizal

Los lugareños de Potrerito en el municipio Carrizal, alegan que escuchaban a lo lejos ruidos y lamentos, uno de los espantos más famosos del lugar es “la insepulta”, un alma en pena que merodeaba el casco central de Carrizal. La leyenda data de los años 60, cuando la plaza Bolívar de Carrizal estaba rodeada por casas construidas con grandes paredes sonoras, puertas altas de madera y ventanas con barandas.

Gritos afligidos y llenos de dolor, escuchaban aquellos que merodeaban las calles durante la noche, muchos argumentaban que se trataba de una mujer que decidió quitarse la vida pero su cuerpo nunca apareció y no pudo ser sepultada.

Un día un hombre alto, que nadie del lugar conocía, vestido de sacerdote y con un crucifijo en su mano se acercó a la zona, y en un terreno baldío ubicado entre las calles Urquia y Páez, oró en silencio y luego se marchó hacia la iglesia, pero nadie precisó el momento en que abandonó el poblado. Con él se fueron aquellos lamentos que perturbaban la tranquilidad de los carrizaleños.

La dama del puente

Una mañana del año 2000, una pareja iba a bordo de un autobús de la línea de El Paso, y el conductor hizo la pregunta de costumbre: ¿alguien va para la Escuela Técnica Roque Pinto?, y como todos los pasajeros respondieron que no, el chofer para recortar camino tomó el puente que está frente a la escuela de guardias en la avenida Víctor Baptista de Los Teques.

Justo cuando el chofer iba a doblar en el puentecito, una voz se alza rompiendo el silencio y dice “deténgase por favor”, lo que hizo que el conductor frenara de golpe, pero ninguno de los pasajeros a bordo había dicho nada, por lo que pensaron que había sido alguien desde afuera, y al bajarse el chofer en compañía del hombre que venía con su esposa a bordo, vieron el espanto de una mujer tendida en el aire, corriendo despavoridos retomaron su camino hacia el centro de la ciudad.

En Corposalud permanece el alma de una enfermera

Una noche estaban reunidos un grupo de vigilantes de Corposalud, y uno de ellos se quedó con la mirada perdida, el mismo que deseó que se le apareciera el fantasma, el hombre observaba al final del pasillo a una mujer esbelta que traspasaba una reja. Según los vigilantes que allí laboran, a partir de las 11 de la noche se escuchan teclas de maquinas de escribir y computadoras que se encuentran en las oficinas, lo que permite saber que llegó el espíritu de la enfermera.

Arlenys Mosqueda, quien habita en una casa dentro del estacionamiento del lugar, expresó “una noche mi mamá me dijo que buscara un vigilante del centro de salud para que estuviera pendiente de cualquier novedad, y cuando llegué al pasillo me topé con una dama que vestía pantalón marrón, chaqueta negra y gorro de enfermera (traje utilizado hace años cuando allí funcionaba el sanatorio mental Padre Cabrera), y le pregunté por los muchachos y no me contestó, solo se cubrió el rostro con el cabello. Arlenys le contó lo ocurrido a su madre, María de Mosqueda, quien refirió que hace muchos años una enfermera del sanatorio tras contagiarse de una enfermedad decidió envenenarse quitándose la vida.

Las dos cruces de Potrerito

En la carretera que conduce hacia la comunidad Potrerito I, se encontraban tres cruces clavadas en el medio de la vía, dos de ellas en recuerdo a dos jóvenes motociclistas, que fallecieron en un accidente, y la tercera por una dama que también perdió la vida “en circunstancias desconocidas”.

Los cuentos de camino en Carrizal, aseguran que cuando cae la noche y la neblina es tal que minimiza la visibilidad, se podía observar las almas de estos difuntos en medio de la carretera.

Fue a las doce de la media noche que “el viejo” regresaba a su casa, y a mitad del camino vio a tres personas arrodilladas, y al acercarse observó que sus piernas no tocaban el suelo. Logró pasar a un lado de las almas en pena sin ser visto, pero su curiosidad lo impulsó a apedrear a las sombras, el hombre al ver que la roca atravesó el cuerpo intangible de la mujer, emprendió la huida hacia su casa siendo perseguido por aquella mujer sin rostro, y al entrar a la casa en el estado de pánico, su hijo comenzó a llorar y en ese instante el ánima se detuvo en la puerta. Según cuentan, al día siguiente, el hombre circuló por la misma calle y solo había dos cruces.

Todavía se escuchan las cadenas del esclavo de Tácata

Una noche un español comenzó a tomar aguardiente hasta ponerse fuera de control, llamó a su esclavo Pedro para que sustituyera la botella, pero a este se le resbaló de las manos y se partió, lo que desató gran ira en aquel hombre ebrio quien llevó al esclavo hasta un cuarto para golpearlo y darle latigazos hasta matarlo.

Cuenta la leyenda que el alma errante y solitaria del esclavo de Tácata, deambula todas las noches frías arrastrando sus cadenas por los corredores de la casa habitada en los años 1800, de la cual actualmente solo quedan ruinas entre el monte crecido.

3 comentarios:

carlosrafaeln dijo...

Hola Zurima estoy buscando información histórica sobre el internado judicial de los teques para un trabajo que esta realizando un primo mio que se encuentra allí recluido pero se me ha hecho bien difícil obtener alguna información te agradecería cualquier ayuda que me pudiese brindar hay muy poca información en la web al respecto y de seguro a mucha gente le pudiese interesar.
De antemano muchas gracias y espero tu respuesta

carlosrafaeln dijo...

Hola Zurima estoy buscando información histórica sobre el internado judicial de los teques para un trabajo que esta realizando un primo mio que se encuentra allí recluido pero se me ha hecho bien difícil obtener alguna información te agradecería cualquier ayuda que me pudiese brindar hay muy poca información en la web al respecto y de seguro a mucha gente le pudiese interesar.
De antemano muchas gracias y espero tu respuesta

Anónimo dijo...

hola Zurima como estas necesito buscar inmformacion sobre las animas del pulgatorio necesito hacer una investigacion el 25/06/2014 porfa contestame